Conversaciones cruciales

Tratar de evitar los malos sentimientos causa más malos sentimientos que cualquier otra cosa. La mayoría de la gente encuentra el conflicto con los demás, sobre todo cunado es uno contra uno, extremadamente desagradable. Salvo por la pequeña población de personas altamente combativas, la mayoría haremos cuanto sea razonable para evitarlo. Permitimos que se prolonguen malos entendidos sin aclararlos, consentimos que los demás se aprovechen de nosotros o nos traten con desconsideración sin cara a cara ponerles límites por ello y nos refrenamos de afirmar nuestros derechos morales y civiles por miedo a que los demás se enojen con nosotros.

Para la mayoría, este reflejo automático empieza en la infancia y nunca desaparece. “No hagas enojar a papá o a mamá”, “No hagas enojar al profesor”, “No hagas que los demás se enojen con vos”. Si lo trasladamos al sinfín de situaciones sociales que nos encontramos en nuestra vida adulta e interactuamos con otros que hacen lo mismo, caemos en patrones deshonestos de engaño, falsa armonía y guerra encubierta.

Entonces “terminemos con la censura emocional” y digamos a los demás lo que pensamos y sentimos más a menudo. La gente puede aportar un enorme beneficio a nuestra vida haciendo un uso eficaz de las “conversaciones cruciales”, básicamente, aireando las cosas cuanto antes mejor. Si creo que una persona o grupo de personas pretende actuar de un modo que tal vez ponga en peligro mis intereses en una situación, tengo una opción principal. Puedo afrontar su comportamiento de forma encubierta: elaborando mi propia interpretación de su conducta mala y, en última instancia, tratando de contrarrestarlos con algún método indirecto en lugar de dar la cara. La alternativa es sostener una “conversación crucial” con ellos en cuanto descubra cualquier posible causa de preocupación.

Plan para decidir si, y como debemos entablar una conversación crucial:

1) Aclarar la situación: ¿Qué sabes de la otra persona o partes implicadas? ¿Entendes sus intenciones? ¿Que pruebas tenes de que hayan actuado en contra de tus intereses? ¿Necesitas mantener una conversación para aclarar las cosas?

2) Definir con claridad los intereses: ¿Qué queres de tus relaciones o intereses con ellos? ¿Qué queres proteger, conservar o conseguir?

3) Elige una estrategia de acercamiento: Tal vez podes empezar sin más una conversación con la otra parte, con poca animosidad de por medio. A veces no queda otra que expresar tus intereses y pedir a la otra parte que los respete. En una situación más delicada, quizá es preferible escribir en una carta tus inquietudes a la otra parte de una manera menos arriesgada. Un mensaje privado transmitido por alguien de confianza para ambos, puede conseguir que la otra parte medite sobre el tema antes de la conversación. Podrías abordar el asunto con educación en un mail, solicitando una conversación en privado. Elegí el método que más posibilidades tenga de iniciar la conversación en clave positiva y de cooperación.

4) Termina la conversación con un espíritu positivo: Hace de ella una búsqueda compartida de soluciones mutuamente aceptables. Explica tus intereses a la otra parte y decile por que los ves en potencial peligro. Asegúrate de que también entendes plenamente los suyos. Preparate para los posibles sentimientos de recelo, defensa o competencia por parte del otro.

5) Buscá el resultado claro: De ser posible, invita a la otra parte a mostrarse de acuerdo con vos sobre una declaración de principios, un punto específico de acuerdo o al menos una política de la que podes fiarte para seguir adelante. A lo mejor el encuentro sólo sirve para mitigar tus sentimientos de aprensión o animosidad. Quizá sea como punto de partida para mejorar la relación con el paso del tiempo.

Bueno, aquí 5 pasos que sirven para mantener una comunicación adulta….. Espero sean de utilidad.

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