La necesidad de cambiar II

La semana pasada frente a un  grupo, estaba hablando de la parábola del trigo y la cizaña.

Un sembrador sembró semillas de trigo y por la noche vino el malvado y sembró cizaña (muy parecido al trigo pero, sólo sirve para ser quemada) burlándose porque arruinaría la cosecha.

El sembrador dejó crecer la cizaña y luego la arranco y la quemó.Lo comparaba cuando a principios de este año fui al terreno a arrancar yuyos, los que por cierto eran más altos que yo. Esperé al día después de la lluvia para que la tierra estuviera más blanda. De todos modos el resultado fue una gran embarrada, unas cuantas caídas de cola, ampollas y lastimaduras en las manos, picazón en la piel,  dolor en todo el cuerpo….
Y pensaba como se parece a nuestras situaciones cotidianas.
Partiendo con la comparación de la semilla de trigo, de la parábola,  como todo aquello con lo que venimos de nacimiento (somos creados a imagen y semejanza) con esto digo que nuestras semillas en el corazón son de todo lo bueno, todo el amor, toda la bondad. Y la cizaña como todo aquello que vamos recolectando a lo largo de la infancia y porque no de nuestra vida actual como los egoísmos, el odio, el dolor, la soberbia,… (y todo lo que quieras agregar de maldad). Se me ocurre que al momento de arrancar para quemar pasa igual que mi historia del terreno, algunas tomaron una dimensión tal, que cuando las tenemos enfrente nos intimida y nos hace dudar porque creemos que no vamos a tener la fuerza suficiente para hacerlo.
También como nos lastima y nos duele arrancar esas cosas que nos perjudican, es todo una decisión de sufrir todo de golpe (porque hay que exterminar y la única manera es arrancar de raíz) y así como la tierra queda desgarrada nuestro corazón igual, al que deberemos darle un tiempo para que vuelva a sanar (medicina ideal para que sana verdaderamente amor del bueno)
No me olvido que hay yuyos que los arrancas y queda la raíz tan profunda que después vuelven a salir y bueno esas son situaciones que hay que ir sacando poco a poco.
Con mis amigas siempre hablamos y les digo que es bueno pasar por los recuerdos porque lo maravilloso es cuando recordamos las cosas sin dolor, no se olvidan las situaciones difíciles pero si se sanan y eso se logra con perdón hacia el que nos lastimo y hacia nosotros mismos y fundamenta y que no debe faltar amor.


Un Comentario
  1. Fer
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