{"id":2464,"date":"2014-02-02T03:48:29","date_gmt":"2014-02-02T06:48:29","guid":{"rendered":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/?p=2464"},"modified":"2016-12-18T23:43:54","modified_gmt":"2016-12-19T02:43:54","slug":"el-valor-de-la-vida-entrevista-a-freud-1926","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/archives\/el-valor-de-la-vida-entrevista-a-freud-1926","title":{"rendered":"\u00e2\u20ac\u0153El valor de la vida\u00e2\u20ac\u009d. Entrevista a Freud. 1926"},"content":{"rendered":"<p>\u00e2\u20ac\u0153<em>El valor de la vida<\/em>\u00e2\u20ac\u009d Entrevista a Sigmund Freud por George Sylvester Viereck en <em>1926<\/em>.<\/p>\n<p>Esta entrevista fue concedida al periodista George Sylvester Viereck en 1926 en la casa de Sigmund Freud en los alpes suizos. Se cre\u00c3\u00ada perdida pero en realidad se encontr\u00c3\u00b3 que hab\u00c3\u00ada sido publicada en el volumen de \u00e2\u20ac\u0153Psychoanalysis and the Fut\u00e2\u20ac\u009d, en New York en 1957.\u00c2\u00a0 Fue traducida del ingles al portugu\u00c3\u00a9s por Paulo C\u00c3\u00a9sar Souza y al castellano por Miguel Angel Arce .<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" aligncenter\" src=\"http:\/\/sia1.subirimagenes.net\/img\/2015\/03\/25\/150325023512688506.jpg\" alt=\"\" width=\"210\" height=\"240\" \/><\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Setenta a\u00c3\u00b1os me ense\u00c3\u00b1aron a aceptar la vida con serena humildad.<\/p>\n<p>Quien habla es el profesor Sigmund Freud, el gran explorador del alma. El escenario de nuestra conversaci\u00c3\u00b3n fue en su casa de verano en Semmering, una monta\u00c3\u00b1a de los Alpes austr\u00c3\u00adacos. Yo hab\u00c3\u00ada visto el pa\u00c3\u00ads del psicoan\u00c3\u00a1lisis por \u00c3\u00baltima vez en su modesta casa de la capital austr\u00c3\u00adaca. Los pocos a\u00c3\u00b1os transcurridos entre mi \u00c3\u00baltima visita y la actual, multiplicaron las arrugas de su frente. Intensificaron la palidez de sabio. Su rostro estaba tenso, como si sintiese dolor. Su mente estaba alerta, su esp\u00c3\u00adritu firme, su cortes\u00c3\u00ada impecable como siempre, pero un ligero impedimento en su habla me perturb\u00c3\u00b3. Parece que un tumor maligno en el maxilar superior tuvo que ser operado. Desde entonces Freud usa una pr\u00c3\u00b3tesis, lo cual es una constante irritaci\u00c3\u00b3n para \u00c3\u00a9l.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Detesto mi maxilar mec\u00c3\u00a1nico, porque la lucha con este aparato me consume mucha energ\u00c3\u00ada preciosa. Pero prefiero esto a no tener ning\u00c3\u00ban maxilar. A\u00c3\u00ban as\u00c3\u00ad prefiero la existencia a la extinci\u00c3\u00b3n. Tal vez los dioses sean gentiles con nosotros, torn\u00c3\u00a1ndonos la vida m\u00c3\u00a1s\u00c2\u00a0 desagradable a medida que envejecemos. Por fin, la muerte nos parece menos intolerable que los fardos que cargamos.<\/p>\n<p>(Freud se rehusa a admitir que el destino le reserva algo especial).<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> \u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9 (dice calmamente) deber\u00c3\u00ada yo esperar un tratamiento especial? La vejez, con sus arrugas, llega para todos. Yo no me revelo contra el orden universal. Finalmente, despu\u00c3\u00a9s de setenta a\u00c3\u00b1os, tuve lo bastante para comer. Apreci\u00c3\u00a9 muchas cosas -en compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada de mi mujer, mis hijos- el calor del sol. Observ\u00c3\u00a9 las plantas que crecen en primavera. De vez en cuando tuve una mano amiga para apretar. En otra ocasi\u00c3\u00b3n encontr\u00c3\u00a9 un ser humano que casi me comprendi\u00c3\u00b3. \u00c2\u00bfQu\u00c3\u00a9 m\u00c3\u00a1s puedo querer?<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> El se\u00c3\u00b1or tiene una fama. Su obra prima influye en la literatura de cada pa\u00c3\u00ads. Los hombres miran la vida y a s\u00c3\u00ad mismos con otros ojos, por causa de este se\u00c3\u00b1or. Recientemente, en el septuag\u00c3\u00a9simo aniversario, el mundo se uni\u00c3\u00b3 para homenajearlo, con excepci\u00c3\u00b3n de su propia universidad.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Si la Universidad de Viena me demostrase reconocimiento, me sentir\u00c3\u00ada inc\u00c3\u00b3modo. No hay raz\u00c3\u00b3n en aceptarme a m\u00c3\u00ad o a mi obra porque tengo setenta a\u00c3\u00b1os. Yo no atribuyo importancia insensata a los decimales. La fama llega cuando morimos y, francamente, lo que ven despu\u00c3\u00a9s no me interesa. No aspiro a la gloria p\u00c3\u00b3stuma. Mi virtud no es la modestia.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> \u00c2\u00bfNo significa nada el hecho de que su nombre va a perdurar?<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Absolutamente nada, es lo mismo que perdure o que nada sea cierto. Estoy m\u00c3\u00a1s bien preocupado por el destino de mis hijos. Espero que sus vidas no sean dif\u00c3\u00adciles. No puedo ayudarlos mucho. La guerra pr\u00c3\u00a1cticamente liquid\u00c3\u00b3 mis posesiones, lo que hab\u00c3\u00ada adquirido durante mi vida. Pero me puedo dar por satisfecho. El trabajo es mi fortuna.<\/p>\n<p>(Estabamos subiendo y descendiendo una peque\u00c3\u00b1a elevaci\u00c3\u00b3n de tierra en el jard\u00c3\u00adn de su casa. Freud acarici\u00c3\u00b3 tiernamente un arbusto que florec\u00c3\u00ada).<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Estoy mucho m\u00c3\u00a1s interesado en este capullo de lo que me pueda acontecer despu\u00c3\u00a9s de estar muerto.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00bfEntonces, el se\u00c3\u00b1or es, al final, un profundo pesimista?<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>No, no lo soy. No permito que ninguna reflexi\u00c3\u00b3n filos\u00c3\u00b3fica complique mi fluidez con las cosas simples de la vida.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00bfUsted cree en la persistencia de la personalidad despu\u00c3\u00a9s de la muerte, de la forma que sea?<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>No pienso en eso. Todo lo que vive perece. \u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9 deber\u00c3\u00ada el hombre constituir una excepci\u00c3\u00b3n?<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00bfLe gustar\u00c3\u00ada retornar en alguna forma, ser rescatado del polvo? \u00c2\u00bfUsted no tiene, en otras palabras, deseo de inmortalidad?<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Sinceramente no. Si la gente reconoce los motivos ego\u00c3\u00adstas detr\u00c3\u00a1s de la conducta humana, no tengo el m\u00c3\u00a1s m\u00c3\u00adnimo deseo de retornar a la vida; movi\u00c3\u00a9ndose en un c\u00c3\u00adrculo, ser\u00c3\u00ada siempre la misma.\u00c2\u00a0 M\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 de eso, si el eterno retorno de las cosas, para usar la expresi\u00c3\u00b3n de Nietzsche, nos dotase nuevamente de nuestra carnalidad y lo que involucra, \u00c2\u00bfpara qu\u00c3\u00a9 servir\u00c3\u00ada sin memoria?. No habr\u00c3\u00ada v\u00c3\u00adnculo entre el pasado y el futuro. Por lo que me toca, estoy perfectamente satisfecho en saber que el eterno aborrecimiento de vivir finalmente pasar\u00c3\u00a1. Nuestra vida es necesariamente una serie de compromisos, una lucha interminable entre el ego y su ambiente. El deseo de prolongar la vida excesivamente me parece absurdo.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> Bernard Shaw sustenta que vivimos muy poco. \u00c3\u2030l encuentra que el hombre puede prolongar la vida si as\u00c3\u00ad lo desea, llevando su voluntad a actuar sobre las fuerzas de la evoluci\u00c3\u00b3n. \u00c3\u2030l cree que la humanidad puede recuperar la longevidad de los patriarcas.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Es posible que la muerte en s\u00c3\u00ad no sea una necesidad biol\u00c3\u00b3gica. Tal vez morimos porque deseamos morir. As\u00c3\u00ad como el amor o el odio por una persona viven en nuestro pecho al mismo tiempo, as\u00c3\u00ad tambi\u00c3\u00a9n toda la vida conjuga el deseo de la propia destrucci\u00c3\u00b3n. Del mismo modo como un peque\u00c3\u00b1o el\u00c3\u00a1stico tiende a asumir la forma original, as\u00c3\u00ad tambi\u00c3\u00a9n toda materia viva, consciente o inconscientemente, busca readquirir la completa, la absoluta inercia de la existencia inorg\u00c3\u00a1nica. El impulso de vida o el impulso de muerte habitan lado a lado dentro nuestro. La muerte es la compa\u00c3\u00b1era del Amor. Ellos juntos rigen el mundo. Esto es lo que dice mi libro: \u00abM\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 del principio del placer\u00bb. En el comienzo del psicoan\u00c3\u00a1lisis se supon\u00c3\u00ada que el Amor ten\u00c3\u00ada toda la importancia. Ahora sabemos que la Muerte es igualmente importante. Biol\u00c3\u00b3gicamente, todo ser vivo, no importa cu\u00c3\u00a1n intensamente la vida arda dentro de \u00c3\u00a9l, ans\u00c3\u00ada el Nirvana, la cesaci\u00c3\u00b3n de la \u00abfiebre llamada vivir\u00bb. El deseo puede ser encubierto por digresiones, no obstante, el objetivo \u00c3\u00baltimo de la vida es la propia extinci\u00c3\u00b3n.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> Esto es la filosof\u00c3\u00ada de la autodestrucci\u00c3\u00b3n. Ella justifica el auto-exterminio. Llevar\u00c3\u00ada l\u00c3\u00b3gicamente al suicidio universal imaginado por Eduard Von Hartmann.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>La humanidad no escoge el suicidio porque la ley de su ser desaprueba la v\u00c3\u00ada directa para su fin. La vida tiene que completar su ciclo de existencia. En todo ser normal, la pulsi\u00c3\u00b3n de vida es fuerte, lo bastante para contrabalancear la pulsi\u00c3\u00b3n de muerte, pero en el final, \u00c3\u00a9sta resulta m\u00c3\u00a1s fuerte. Podemos entretenernos con la fantas\u00c3\u00ada de que la muerte nos llega por nuestra propia voluntad. Ser\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s posible que no pudi\u00c3\u00a9ramos vencer a la muerte porque en realidad ella es un aliado dentro de nosotros. En este sentido (a\u00c3\u00b1adi\u00c3\u00b3 Freud con una sonrisa) puede ser justificado decir que toda muerte es un suicidio disfrazado.<\/p>\n<p>(Estaba haciendo fr\u00c3\u00ado en el jard\u00c3\u00adn. Continuamos la conversaci\u00c3\u00b3n en el gabinete. Vi una pila de manuscritos sobre la mesa, con la caligraf\u00c3\u00ada clara de Freud).<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00bfEn qu\u00c3\u00a9 est\u00c3\u00a1 trabajando el se\u00c3\u00b1or Freud?<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Estoy escribiendo una defensa del an\u00c3\u00a1lisis lego, del psicoan\u00c3\u00a1lisis practicado por los legos. Los doctores quieren establecer al an\u00c3\u00a1lisis ilegal para los no-m\u00c3\u00a9dicos. La historia, esa vieja plagiadora, se repite despu\u00c3\u00a9s de cada descubrimiento. Los doctores combaten cada nueva verdad en el comienzo. Despu\u00c3\u00a9s procuran monopolizarla.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> \u00c2\u00bfUsted tuvo mucho apoyo de los legos?<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Algunos de mis mejores disc\u00c3\u00adpulos son legos.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00bfEl Se\u00c3\u00b1or Freud est\u00c3\u00a1 practicando mucho psicoan\u00c3\u00a1lisis?<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Ciertamente. En este momento estoy trabajando en un caso muy dif\u00c3\u00adcil, intentando desatar conflictos ps\u00c3\u00adquicos de un interesante paciente nuevo. Mi hija tambi\u00c3\u00a9n es psicoanalista como usted puede ver &#8230;<\/p>\n<p>(En ese momento apareci\u00c3\u00b3 Miss Anna Freud, acompa\u00c3\u00b1ada por su paciente, un muchacho de once a\u00c3\u00b1os de facciones inconfundiblemente anglosajonas)<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00bfUsted ya se analiz\u00c3\u00b3 a s\u00c3\u00ad mismo?<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Ciertamente. El psicoanalista debe constantemente analizarse a s\u00c3\u00ad mismo. Analiz\u00c3\u00a1ndonos a nosotros mismos, estamos m\u00c3\u00a1s capacitados para analizar a otros. El psicoanalista es como un chivo expiatorio de los hebreos, los otros descargan sus pecados sobre \u00c3\u00a9l. El debe practicar su arte a la perfecci\u00c3\u00b3n para liberarse de los fardos cargados sobre \u00c3\u00a9l.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>Mi impresi\u00c3\u00b3n es de que el psicoan\u00c3\u00a1lisis despierta en todos los que lo practican el esp\u00c3\u00adritu de la caridad cristiana. Nada existe en la vida humana que el psicoan\u00c3\u00a1lisis no nos pueda hacer comprender. \u00ab<i>Tout comprendre c&#8217;est tout pardonner<\/i>\u00ab.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Por el contrario (acus\u00c3\u00b3 Freud sus facciones asumiendo la severidad de un profeta hebreo), comprender todo no es perdonar todo. El an\u00c3\u00a1lisis nos ense\u00c3\u00b1a apenas lo que podemos soportar, pero tambi\u00c3\u00a9n lo que podemos evitar. El an\u00c3\u00a1lisis nos dice lo que debe ser eliminado. La tolerancia con el mal no es de manera alguna corolario del conocimiento.<\/p>\n<p>(Comprend\u00c3\u00ad s\u00c3\u00babitamente por qu\u00c3\u00a9 Freud hab\u00c3\u00ada litigado con sus seguidores que lo hab\u00c3\u00adan abandonado, por qu\u00c3\u00a9 \u00c3\u00a9l no perdona disentir del recto camino de la ortodoxia psicoanal\u00c3\u00adtica. Su sentido de lo que es recto es herencia de sus ancestros. Una herencia de la que \u00c3\u00a9l se enorgullece como se enorgullece de su raza).<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Mi lengua es el alem\u00c3\u00a1n. Mi cultura, mi realizaci\u00c3\u00b3n, es alemana. Yo me considero un intelectual alem\u00c3\u00a1n, hasta que percib\u00c3\u00ad el crecimiento del preconcepto antisemita en Alemania y en Austria. Desde entonces prefiero considerarme jud\u00c3\u00ado.<\/p>\n<p>(Qued\u00c3\u00a9 algo desconcertado con esta observaci\u00c3\u00b3n. Me parec\u00c3\u00ada que el esp\u00c3\u00adritu de Freud deber\u00c3\u00ada vivir en las alturas m\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1 de cualquier preconcepto de razas, que \u00c3\u00a9l deber\u00c3\u00ada ser inmune a cualquier rencor personal. Pero debido\u00c2\u00a0 precisamente a su indignaci\u00c3\u00b3n, a su honesta ira, se volv\u00c3\u00ada m\u00c3\u00a1s atrayente como ser humano. \u00c2\u00a1Aquiles ser\u00c3\u00ada intolerable si no fuese por su tal\u00c3\u00b3n!)<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00a1Me pone contento, <i>Herr<\/i> Profesor, de que tambi\u00c3\u00a9n el se\u00c3\u00b1or tenga sus complejos, de que tambi\u00c3\u00a9n el se\u00c3\u00b1or Freud demuestre que es un mortal!.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Nuestros complejos son la fuente de nuestra debilidad; pero con frecuencia, son tambi\u00c3\u00a9n la fuente de nuestra fuerza.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>Imagino, observo, \u00c2\u00a1cu\u00c3\u00a1les ser\u00c3\u00adan mis complejos!<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Un an\u00c3\u00a1lisis serio dura m\u00c3\u00a1s o menos un a\u00c3\u00b1o. Puede durar igualmente dos o tres a\u00c3\u00b1os. Usted est\u00c3\u00a1 dedicando muchos a\u00c3\u00b1os de su vida a la \u00abcaza de los leones\u00bb. Usted procur\u00c3\u00b3 siempre a las personas destacadas de su generaci\u00c3\u00b3n: Roosevelt, El Emperador, Hindenburgh, Briand, Foch, Joffre, Georg Bernard Shaw&#8230;.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>Es parte de mi trabajo.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Pero tambi\u00c3\u00a9n es su preferencia. El gran hombre es un s\u00c3\u00admbolo. Su b\u00c3\u00basqueda es la b\u00c3\u00basqueda de su coraz\u00c3\u00b3n. Usted tambi\u00c3\u00a9n est\u00c3\u00a1 procurando al gran hombre para tomar el lugar de su padre. Es parte del complejo del padre.<\/p>\n<p>(Negu\u00c3\u00a9 vehementemente la afirmaci\u00c3\u00b3n de Freud. Mientras tanto, reflexionando sobre eso, me parece que puede haber una verdad, no sospechada por m\u00c3\u00ad, en su sugesti\u00c3\u00b3n casual. Puede ser lo mismo que el impulso que me llev\u00c3\u00b3 a \u00c3\u00a9l).<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>Me gustar\u00c3\u00ada, observ\u00c3\u00a9 despu\u00c3\u00a9s de un momento, poder quedarme aqu\u00c3\u00ad lo bastante para vislumbrar mi coraz\u00c3\u00b3n a trav\u00c3\u00a9s de sus ojos. \u00c2\u00a1Tal vez, como la Medusa, yo muriese de pavor al ver mi propia imagen!\u00c2\u00a0A\u00c3\u00ban cuando no conf\u00c3\u00ado en estar muy informado sobre psicoan\u00c3\u00a1lisis,\u00c2\u00a0 frecuentemente anticipar\u00c3\u00ada o tentar\u00c3\u00ada anticipar sus intenciones.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>La inteligencia en un paciente no es un impedimento. Por el contrario, muchas veces facilita el trabajo.<\/p>\n<p>(En este punto el maestro del psicoan\u00c3\u00a1lisis difiere bastante de sus seguidores, que no gustan mucho de la\u00c2\u00a0 seguridad del paciente que tienen bajo su supervisi\u00c3\u00b3n).<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>A veces imagino si no ser\u00c3\u00adamos m\u00c3\u00a1s felices si supi\u00c3\u00a9semos menos de los procesos que dan forma a nuestros pensamientos y emociones. El psicoan\u00c3\u00a1lisis le roba a la vida su \u00c3\u00baltimo encanto, al relacionar cada sentimiento a su original grupo de complejos. No nos volvemos m\u00c3\u00a1s alegres descubriendo que todos abrigamos al criminal o al animal.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> \u00c2\u00bfQu\u00c3\u00a9 objeci\u00c3\u00b3n puede haber contra los animales? Yo prefiero la compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada de los animales a la compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada humana.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> \u00c2\u00bfPor qu\u00c3\u00a9?<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Porque son m\u00c3\u00a1s simples. No sufren de una personalidad dividida, de la desintegraci\u00c3\u00b3n del ego, que resulta de la tentativa del hombre de adaptarse a los patrones de civilizaci\u00c3\u00b3n demasiado elevados para su mecanismo intelectual y ps\u00c3\u00adquico. El salvaje, como el animal es cruel, pero no tiene la maldad del hombre civilizado. La maldad es la venganza del hombre contra la sociedad, por las restricciones que ella impone. Las m\u00c3\u00a1s desagradables caracter\u00c3\u00adsticas del hombre son generadas por ese ajuste precario a una civilizaci\u00c3\u00b3n complicada. Es el resultado del conflicto entre nuestros instintos y nuestra cultura. Mucho m\u00c3\u00a1s agradables son las emociones simples y directas de un perro, al mover su cola, o al ladrar expresando su displacer. Las emociones del perro (a\u00c3\u00b1adi\u00c3\u00b3 Freud pensativamente), nos recuerdan a los h\u00c3\u00a9roes de la antig\u00c3\u00bcedad. Tal vez sea esa la raz\u00c3\u00b3n por la que inconscientemente damos a nuestros perros nombres de h\u00c3\u00a9roes como Aquiles o H\u00c3\u00a9ctor.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> Mi cachorro es un doberman Pinscher llamado \u00c3\u0081jax.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> (sonriendo) Me contenta saber que no pueda leer. \u00c2\u00a1\u00c3\u2030l ser\u00c3\u00ada ciertamente, el miembro menos querido de la casa, si pudiese ladrar sus opiniones sobre los traumas ps\u00c3\u00adquicos y el complejo de Edipo!<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>A\u00c3\u00ban usted, profesor, sue\u00c3\u00b1a la existencia compleja por dem\u00c3\u00a1s. En tanto me parece que el se\u00c3\u00b1or sea en parte responsable por las complejidades de la civilizaci\u00c3\u00b3n moderna. Antes que usted inventase el psicoan\u00c3\u00a1lisis no sab\u00c3\u00adamos que nuestra personalidad es dominada por una hueste beligerante de complejos cuestionables. El psicoan\u00c3\u00a1lisis vuelve a la vida como un rompecabezas complicado.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>De ninguna manera. El psicoan\u00c3\u00a1lisis vuelve a la vida m\u00c3\u00a1s simple. Adquirimos una nueva s\u00c3\u00adntesis despu\u00c3\u00a9s del an\u00c3\u00a1lisis. El psicoan\u00c3\u00a1lisis reordena el enmara\u00c3\u00b1ado de impulsos dispersos, procura enrollarlos en torno a su carretel. O, modificando la met\u00c3\u00a1fora, el psicoan\u00c3\u00a1lisis suministra el hilo que conduce a la persona fuera del laberinto de su propio inconsciente.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>Al menos en la superficie, pues la vida humana nunca fue m\u00c3\u00a1s compleja. Cada d\u00c3\u00ada una nueva idea propuesta por usted o por sus disc\u00c3\u00adpulos, vuelven un problema de la conducta humana m\u00c3\u00a1s intrigante y m\u00c3\u00a1s contradictorio.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>El psicoan\u00c3\u00a1lisis, por lo menos, jam\u00c3\u00a1s cierra la puerta a una nueva verdad.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> Algunos de sus disc\u00c3\u00adpulos, m\u00c3\u00a1s ortodoxos que usted, se apegan a cada pronunciamiento que sale de su boca.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> La vida cambia. El psicoan\u00c3\u00a1lisis tambi\u00c3\u00a9n cambia. Estamos apenas en el comienzo de una nueva ciencia.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> La estructura cient\u00c3\u00adfica que usted levanta me parece ser mucho m\u00c3\u00a1s elaborada. Sus fundamentos -la teor\u00c3\u00ada del \u00abdesplazamiento\u00bb, de la \u00absexualidad infantil\u00bb, de los \u00absimbolismos de los sue\u00c3\u00b1os\u00bb, etc.- parecen permanentes.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> Yo repito, pues, que estamos apenas en el inicio. Yo apenas soy un iniciador. Consegu\u00c3\u00ad desenterrar monumentos enterrados en los substratos de la mente. Pero all\u00c3\u00ad donde yo descubr\u00c3\u00ad algunos templos, otros podr\u00c3\u00a1n descubrir continentes.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck: <\/b>\u00c2\u00bfUsted siempre pone el \u00c3\u00a9nfasis sobre todo en el sexo?<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Respondo con las palabras de su propio poeta, Walt Whitman: \u00abM\u00c3\u00a1s todo faltar\u00c3\u00ada si faltase el sexo\u00bb (<i>Yet all were lacking, if sex were lacking<\/i>). Mientras tanto, ya le expliqu\u00c3\u00a9 que ahora pongo el \u00c3\u00a9nfasis casi igual en aquello que est\u00c3\u00a1 \u00abm\u00c3\u00a1s all\u00c3\u00a1\u00bb del placer -la muerte, la negociaci\u00c3\u00b3n de la vida. \u00c2\u00a1Este deseo explica por qu\u00c3\u00a9 algunos hombres aman al dolor como un paso para el aniquilamiento! Explica por qu\u00c3\u00a9 los poetas agradecen a:<\/p>\n<p><i>Whatever gods there be,<br \/>\n<\/i><i>That no life lives forever<br \/>\n<\/i><i>And even the weariest river<br \/>\n<\/i><i>Wind somewhere safe to sea.<\/i><\/p>\n<p>\u00abCualesquiera dioses que existan<br \/>\nQue la vida ninguna viva para siempre<br \/>\nQue los muertos jam\u00c3\u00a1s se levanten<br \/>\nY tambi\u00c3\u00a9n el r\u00c3\u00ado m\u00c3\u00a1s cansado<br \/>\nDesag\u00c3\u00bce tranquilo en el mar<i>\u00ab<\/i><\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> Shaw, como usted, no desea vivir para siempre, pero a diferencia de usted, \u00c3\u00a9l considera al sexo carente de inter\u00c3\u00a9s.<\/p>\n<p><b>S. Freud:<\/b> (Sonriendo) Shaw no comprende al sexo. El no tiene ni la m\u00c3\u00a1s remota concepci\u00c3\u00b3n del amor. No hay un verdadero caso amoroso en ninguna de sus piezas. \u00c3\u2030l hace\u00c2\u00a0humoradas del amor de Julio C\u00c3\u00a9sar -tal vez la mayor pasi\u00c3\u00b3n de la historia. Deliberadamente, tal vez maliciosamente, \u00c3\u00a9l despoja a Cleopatra de toda grandeza, releg\u00c3\u00a1ndola a una simple e insignificante muchacha. La raz\u00c3\u00b3n para la extra\u00c3\u00b1a actitud de Shaw frente al amor, por su negaci\u00c3\u00b3n del m\u00c3\u00b3vil de todas las cosas humanas que emanan de sus piezas, el clamor universal, a pesar de su enorme alcance intelectual, es inherente a su psicolog\u00c3\u00ada. En uno de sus prefacios, \u00c3\u00a9l mismo enfatiza el rasgo asc\u00c3\u00a9tico de su temperamento. Yo puedo estar errado en muchas cosas, pero estoy seguro de que no err\u00c3\u00a9 al enfatizar la importancia del instinto sexual. Por ser tan fuerte, choca siempre con las convenciones y salvaguardas de la civilizaci\u00c3\u00b3n. La humanidad, en una especie de autodefensa procura su propia importancia. Si usted raspa a un ruso, dice el proverbio, aparece el t\u00c3\u00a1rtaro sobre la piel. Analice cualquier emoci\u00c3\u00b3n humana, no importa cu\u00c3\u00a1n distante est\u00c3\u00a9 de la esfera de la sexualidad, y usted encontrar\u00c3\u00a1 ese impulso primordial al cual la propia vida debe su perpetuidad.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> Usted, sin duda, fue bien seguido al transmitir ese punto de vista a los escritores modernos. El psicoan\u00c3\u00a1lisis dio nuevas intensidades a la literatura.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Tambi\u00c3\u00a9n recib\u00c3\u00ad mucho de la literatura y la filosof\u00c3\u00ada. Nietzche fue uno de los primeros psicoanalistas. Es sorprendente ver hasta qu\u00c3\u00a9 punto su intuici\u00c3\u00b3n preanuncia las novedades descubiertas. Ninguno se percat\u00c3\u00b3 m\u00c3\u00a1s profundamente de los motivos duales de la conducta humana, y de la insistencia del principio del placer en predominar indefinidamente que \u00c3\u00a9l. En Zaratustra dice: \u00abEl dolor grita: \u00c2\u00a1Va! Pero el placer quiere eternidad Pura, profundamente eternidad\u00bb. El psicoan\u00c3\u00a1lisis puede ser menos discutido en Austria y en Alemania que en los Estados Unidos, su influencia en la literatura es inmensa por lo tanto. Thomas Mann y Hugo Von Hofmannsthak mucho nos deben a nosotros. Schnitzler recorre un sendero que es, en gran medida, paralela a mi propio desarrollo. El expresa po\u00c3\u00a9ticamente lo que yo intento comunicar cient\u00c3\u00adficamente. Pero el Dr. Schnitzle no es solo un poeta, es tambi\u00c3\u00a9n un cient\u00c3\u00adfico.<\/p>\n<p><b>George Sylvester Viereck:<\/b> Usted no s\u00c3\u00b3lo es un cient\u00c3\u00adfico, tambi\u00c3\u00a9n es un poeta. La literatura americana est\u00c3\u00a1 impregnada de psicoan\u00c3\u00a1lisis. Hupert Hughes, Harvrey O&#8217;Higgins y otros, son sus int\u00c3\u00a9rpretes. Es casi imposible abrir una nueva novela sin encontrar alguna referencia al psicoan\u00c3\u00a1lisis. Entre los dramaturgos Eugene O&#8217;Neill y Sydney Howard tienen una gran deuda con usted. \u00ab<i>The Silver Cord<\/i>\u00bb por ejemplo, es simplemente una dramatizaci\u00c3\u00b3n del complejo de Edipo.<\/p>\n<p><b>S. Freud: <\/b>Yo s\u00c3\u00a9 y entiendo el cumplido que hay en esa afirmaci\u00c3\u00b3n. Pero, tengo cierta desconfianza de mi popularidad en los Estados Unidos. El inter\u00c3\u00a9s americano por el psicoan\u00c3\u00a1lisis no se profundiza. La popularizaci\u00c3\u00b3n lo lleva a la aceptaci\u00c3\u00b3n sin que se lo estudie seriamente. Las personas apenas repiten las frases que aprenden en el teatro o en las revistas. Creen comprender algo del psicoan\u00c3\u00a1lisis porque juegan con su <i>argot<\/i>.\u00c2\u00a0 Yo prefiero la ocupaci\u00c3\u00b3n intensa con el psicoan\u00c3\u00a1lisis, tal como ocurre en los centros europeos, aunque Estados Unidos fue el primer pa\u00c3\u00ads en reconocerme oficialmente.<\/p>\n<p>La Clark University me concedi\u00c3\u00b3 un diploma honorario cuando yo siempre fui ignorado en Europa. Mientras tanto, Estados Unidos hace pocas contribuciones originales al psicoan\u00c3\u00a1lisis.<\/p>\n<p>Los americanos son jugadores inteligentes, raramente pensadores creativos. Los m\u00c3\u00a9dicos en los Estados Unidos, y ocasionalmente tambi\u00c3\u00a9n en Europa, tratan de monopolizar para s\u00c3\u00ad al psicoan\u00c3\u00a1lisis. Pero ser\u00c3\u00ada un peligro para el psicoan\u00c3\u00a1lisis dejarlo exclusivamente en manos de los m\u00c3\u00a9dicos, pues una formaci\u00c3\u00b3n estrictamente m\u00c3\u00a9dica es con frecuencia, un impedimento para el psicoan\u00c3\u00a1lisis. Es siempre un impedimento cuando ciertas concepciones cient\u00c3\u00adficas tradicionales est\u00c3\u00a1n arraigadas en el cerebro.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a1Freud tiene que decir la verdad a cualquier precio!. El no puede obligarse a s\u00c3\u00ad mismo a agradar a Estados Unidos donde est\u00c3\u00a1n la mayor\u00c3\u00ada de sus seguidores. A pesar de su rudeza, Freud es la urbanidad en persona. \u00c3\u2030l oye pacientemente cada intervenci\u00c3\u00b3n, procurando nunca intimidar al entrevistador. \u00c2\u00a1Raro es el visitante que se aleja de su presencia sin un presente, alguna se\u00c3\u00b1al de hospitalidad!<\/p>\n<p>Hab\u00c3\u00ada oscurecido. Era tiempo de tomar el tren de vuelta a la ciudad que una vez cobijara el esplendor imperial de los Habsburgos. Acompa\u00c3\u00b1ado de su esposa y de su hija, Freud desciende los escalones que lo alejan de su refugio en la monta\u00c3\u00b1a a la calle para verme partir. \u00c3\u2030l me pareci\u00c3\u00b3 cansado y triste al darme el adi\u00c3\u00b3s.<\/p>\n<p>\u00abNo me haga parecer un pesimista\u00e2\u20ac\u009d, dice Freud despu\u00c3\u00a9s de un apret\u00c3\u00b3n de manos. Yo no tengo desprecio por el mundo.<\/p>\n<p>Expresar desd\u00c3\u00a9n por el mundo es apenas otra forma de cortejarlo, de ganar audiencia y aplauso.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a1No, yo no soy un pesimista, en tanto tenga a mis hijos, mi mujer y mis flores!<\/p>\n<p>No soy infeliz, al menos no m\u00c3\u00a1s infeliz que otros\u00bb.<\/p>\n<p>El silbato de mi tren son\u00c3\u00b3 en la noche. El autom\u00c3\u00b3vil me conduc\u00c3\u00ada r\u00c3\u00a1pidamente para la estaci\u00c3\u00b3n. Apenas logro ver ligeramente curvado y la cabeza gris\u00c3\u00a1cea de Sigmund Freud que desaparecen en la distancia&#8230;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta entrevista fue concedida al periodista George Sylvester Viereck en 1926 en la casa de Sigmund Freud en los alpes suizos. Se cre\u00c3\u00ada perdida pero en realidad se encontr\u00c3\u00b3 que hab\u00c3\u00ada sido publicada en el volumen de \u00e2\u20ac\u0153Psychoanalysis and the Fut\u00e2\u20ac\u009d, en New York en 1957.  Fue traducida del ingles al portugu\u00c3\u00a9s por Paulo C\u00c3\u00a9sar Souza y al castellano por Miguel Angel Arce . <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"class_list":["post-2464","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-entrevistas-selectas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2464","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2464"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2464\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2464"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2464"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/ezenlaweb.com\/comunidad\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2464"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}