Dimitri, El Hombre Binario

Cuenta la historia, que en un pueblito no muy lejano, un joven de nombre Dimitri trabajaba en una casa de empanadas. Su trabajo, ni mas ni menos que promocionar el loca vestido con un traje de empanada gigante. Ni hace falta aclarar que este joven poeta (si también era poeta) no ganaba ni para los puchos, por lo cual, trabajaba en un una Petrolera muy conocida en el puesto de Gerente de Ventas.
Un día, camino a su casa, una joven muy linda le pidió la hora, Dimitri, como buen poeta, la miro a los ojos, miro su SEIKO análogo/digital, y cual Gabriel García Márquez dijo “en este momento son las 18 hs. 37 minutos 40 seg.”, si ya se, eso de poeta no tiene nada, pero seguido al agradecimiento de esta linda señorita retruco con un “morocha de pelo corto, sentate en esta que te hago el…..”. Sorprendida, ofendida, enfadada y cuanto otro adjetivo imaginen, ella lo amenazo con convertirlo en Dimitri “el hombre Binario” (ni idea como ella sabia su nombre, pero bueno, le dijo así) Nuestro amigo comenzó a reír y siguió camino a su humilde morada.

Luego de la cena, ya mirando a los brasileros chantas de canal 2, Dimitri empezó a sentir un leve frió en su mano izquierda, que continuo hasta el hombro, siguiendo por el cuello, los brazos y demás partes del cuerpo. Casi sorprendido y sin saber que hacer grito como trola barata, inmediatamente sonó el timbre. Dimitri corrió hasta la puerta que estaba cerrada, pero no tenia con él la llave, corrió a la habitación en su búsqueda, la había dejado en el bolsillo del pantalón, volvió con la llave, de los nervios tardó un acertar en la cerradura, el timbre seguía sonando insistente. Ya con la llave dentro comenzó a girarla, pero justo recordó que tenia la alarma prendida, no podía abrir, primero tenia que desactivar el código, “cual era?” se preguntó, intentó una vez, error, intentó de nuevo, otra vez error. “ultima posibilidad, no puedo equivocarme” se dijo a si mismo, escribió el código, loading marcó el display… ok vieja! salió en la pantalla. Ahora si, abrió la puerta, miró sorprendido, no podía creerlo, ya no le importaba el frío en su cuerpo, “no puede ser” repitió una y otra vez.

Nuestro amigo al abrir la puerta se encontró con el mismísimo Bill Gates, quien aprovecho inmediatamente que Dimitri se quedó paralizado por su presencia y sin dudarlo metió la mano en su bolsillo, sacó un rectángulo plateado, despego una lamina blanca del mismo y presionando con su dedo gordo lo puso sobre la frente de Dimitri.

Ahí mismo, nuestro amigo, se transformo en el hombre binario. Bill pego media vuelta y se fue pa su casa.

Saben que decía la lámina metálica que quedo en la frente de Dimitri

 

 

 

“Intel Incide Pentium® 4”

Adios!

No comenten mucho que hace mal!

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