¿Qué pensás…qué sentís?

¿Sabías que nuestros pensamientos crean nuestra realidad? Así es, somos lo que pensamos.
La realidad se resume en experiencias. ¿Alguna vez pensaste de qué están hechos los pensamientos? ¿Existe una sustancia de pensamiento? Supongo que depende de lo que crees que es real.
Literalmente, existen diferentes mundos en los que vivimos. Está el mundo macroscópico que vemos. Está el mundo de nuestras células. Está el mundo de nuestros átomos. Está el mundo de nuestros núcleos.

Cada uno de éstos es un mundo totalmente diferente. Tienen su propio idioma. Tienen su propia matemática. No son simplemente más pequeños. Cada uno es totalmente diferente.
Pero son complementarios, porque yo soy mis átomos… pero también soy mis células.
También soy mi fisiología macroscópica.
Es todo verdad. Simplemente son diferentes niveles de verdad.
El nivel de verdad más profundo descubierto por la ciencia y la filosofía… es la verdad fundamental de la unidad. En ese nivel subnuclear más profundo de nuestra realidad, vos y yo somos… uno.
Somos Uno…

Ahora, ¿qué es una adicción? Es algo que no podes detener.

En la adicción, tenemos una oportunidad hermosa, suprema para descifrar la diferencia entre nuestra intangibilidad de nuestra nobleza de carácter y la rutina diaria de cómo se revela ese carácter en un mundo tridimensional a través de nuestros cuerpos.
Y lo que aprenderemos es que la adicción es la sensación de un aflujo químico que se vierte a través de los cuerpos a través de toda una variedad de glándulas y glándulas endocrinas y a través del líquido medular.
Una sensación que algunos llamarían… una fantasía sexual.
Por ejemplo, sólo se necesita una fantasía sexual para que un hombre tenga una erección.
En otras palabras, sólo se necesita un pensamiento para que un hombre tenga una erección en su miembro. Y sin embargo, no hubo nada fuera de él que le dio eso. Fue lo que estaba dentro de él lo que le dio eso.

El cerebro no reconoce la diferencia entre lo que ve en su medio ambiente, lo que recuerda o lo que se imagina, porque las mismas redes neuronales específicas están disparando.
El cerebro está compuesto de minúsculas células nerviosas llamadas «neuronas». Estas neuronas tienen ramas diminutas que se extienden y se conectan con otras neuronas para formar una red neuronal.
Cada lugar donde se conectan, se incuba dentro de un pensamiento o un recuerdo.
El cerebro construye todos sus conceptos por la ley de memoria asociativa.
Por ejemplo, las ideas, los pensamientos y los sentimientos están todos construidos e interconectados en esta red neuronal y todos tienen una posible relación el uno con el otro.
El concepto y el sentimiento del amor, por ejemplo está almacenado en esta amplia red neuronal.
Pero construimos el concepto de amor a partir de muchas otras ideas diferentes.
Algunos tienen el amor conectado con la desilusión y cuando piensan en el amor, experimentan el recuerdo del dolor… la pena, el enojo e incluso la ira.
La ira puede vincularse a una herida, que puede vincularse a una persona que luego se conecta de regreso con el amor.

Construimos modelos de cómo vemos el mundo fuera de nosotros.
Y cuanta más información tenemos más refinamos nuestro modelo de una u otra manera.
Y lo que hacemos en última instancia es contarnos una historia acerca de lo que es el mundo exterior.
Cualquier información que procesamos, cualquier información que absorbemos del medio ambiente está siempre coloreada por las experiencias que hemos tenido y una respuesta emocional que tenemos a lo que estamos aportando.

¿Quién está al volante cuando controlamos nuestras emociones o respondemos a nuestras emociones?
Fisiológicamente, las células nerviosas que se disparan juntas, se conectan. Si practicas algo una y otra vez esas células nerviosas tienen una relación a largo plazo. Si te enojas diariamente, si te frustras diariamente, si sufrís diariamente, si das motivo para la victimización en tu vida; estás reconectando y reintegrando esa red neuronal diariamente y esa red neuronal ahora tiene una relación a largo plazo con todas esas células nerviosas que se llama una «identidad». Y las células nerviosas que no se disparan juntas, no se conectan. Pierden su relación a largo plazo porque interrumpimos el proceso del pensamiento que produce una respuesta química en el cuerpo.
Cuando empezamos a interrumpir y a observar, no por estímulo y respuesta (reacción automática), sino observando los efectos que toma, entonces ya no somos la persona emocional consciente con mente física que está respondiendo a su ambiente como si fuera automático.

¿Significa eso que las emociones son buenas o son malas?
No, las emociones están diseñadas para reforzar químicamente algo en la memoria a largo plazo.
Es por eso que las tenemos. Toda emoción es sustancias químicas impresas de manera holográfica.
La farmacia más sofisticada del universo está dentro nuestro.
Hay una parte del cerebro que se llama el hipotálamo y el hipotálamo es como una minifábrica y es un lugar que reúne ciertas sustancias químicas que combina ciertas emociones que experimentamos.
Y esas sustancias químicas se llaman «péptidos». Son pequeñas secuencias encadenadas de aminoácidos.
El cuerpo es básicamente una unidad de carbono que fabrica en total unos 20 aminoácidos diferentes para formular su estructura física.
El cuerpo es una máquina que produce proteínas.
En el hipotálamo, tomamos pequeñas cadenas de proteínas llamadas péptidos y las reunimos en determinados neuropéptidos o neurohormonas que combinan los estados emocionales que experimentamos diariamente.
Así que hay sustancias químicas para el enojo y para la tristeza y hay sustancias químicas para la victimización. Hay sustancias químicas para la lujuria. Hay una sustancia química que coincide con cada estado emocional que experimentamos. Y justo cuando experimentamos ese estado emocional en nuestro cuerpo o en nuestro cerebro, ese hipotálamo inmediatamente reunirá el péptido y luego lo libera a través de la pituitaria en la corriente sanguínea.
En el instante en que llega a la corriente sanguínea encuentra su camino a diferentes centros o diferentes partes del cuerpo.
Ahora, cada una de las células del cuerpo tiene estos receptores en el exterior.
Y una célula puede tener miles de receptores tachonando su superficie, como abriéndose al mundo exterior. Y cuando un péptido se encaja en una célula literalmente, como una llave que encaja en una cerradura se ubica en la superficie del receptor y se adhiere a él y digamos que mueve al receptor y como si fuera un timbre sonando, envía una señal a la célula.

Lo que ocurre en la adultez es que la mayoría de nosotros que hemos tenido fallos en el camino
estamos operando en un lugar emocionalmente separado o estamos operando como si hoy fuera ayer.
Ni en el lugar desconectado, ni en el lugar reactivo sumamente emocional porque ellos han ido a un tiempo anterior en la realidad la persona no está operando como un todo integrado. A lo largo del exterior de la célula están estos billones de sitios receptores que en realidad sólo son receptores de información de entrada.
Un receptor que tiene un péptido encima cambia la célula de muchas maneras.
Activa toda una cascada de acontecimientos bioquímicos y algunos acaban con cambios en el núcleo de la célula.
Cada célula está definitivamente viva y cada célula tiene una conciencia particularmente si definimos conciencia como el punto de vista de un observador. Siempre existe la perspectiva de la célula.
De hecho, la célula es la unidad más pequeña de conciencia en el cuerpo.
Volviendo a la adicción (algo que no puedes detener) Nos causamos situaciones que satisfarán el ansia bioquímica de las células de nuestro cuerpo creando situaciones que satisfacen nuestras necesidades químicas.
Y el adicto siempre necesitará un poquito más para lograr un frenesí o una euforia de lo que está buscando químicamente.
Así que mi definición significa que si no puedes controlar tu estado emocional, debes de estar adicto al mismo.
Entonces, ¿cómo se puede decir que estás enamorado de una persona específica… por ejemplo?

Sólo estás enamorado de la anticipación de las emociones a las que estás adicto. La misma persona podría no complacerte la semana siguiente al no cumplir.
Cielos, ¿no cambia eso el paisaje de nuestra perspectiva emocional sobre necesidades e identidades personales?
Nosotros somos emociones y las emociones somos nosotros. Nuevamente, no puedo separar las emociones.
Cuando consideras eso cada aspecto de tu digestión cada esfínter que se abre y se cierra cada grupo de células que viene buscando nutrición y luego se aleja para curar algo o reparar algo. Todas ellas están bajo la influencia de las moléculas de la emoción. Es toda esta excitación.
Entonces, ¿las emociones son malas? Las emociones no son malas. Son la vida. Añaden a la riqueza de nuestra experiencia.
El problema es nuestra adicción. La mayoría de la gente no se da cuenta que está adicta a las emociones.
No es simplemente psicológico. Es bioquímico.
Considera esto. La heroína usa los mismos mecanismos receptores en las células que nuestras sustancias químicas emocionales.
Es fácil de ver entonces que si podemos estar adictos a la heroína podemos estar adictos a cualquier
péptido neural, a cualquier emoción.
Ni siquiera podemos dirigir nuestra mirada, sin tener un aspecto emocional relacionado.
El comando de búsqueda relevante que está en acción se relaciona con hallar un cierto estado emocional.

El pensamiento absolutamente solo puede cambiar el cuerpo.
La mayoría de la gente no afecta la realidad de una manera consistente, sustancial, porque no creen que puedan. Escriben una intención y luego la borran, porque piensan que es una tontería. No puedo hacer eso, dicen. Y luego la vuelven a escribir y luego la borran.
Así que en promedio de tiempo es un efecto muy pequeño. Y realmente se resume en el hecho de que creen que no pueden hacerlo.

Ya saben, es como el pensamiento positivo. El pensamiento positivo es una idea maravillosa pero lo que significa generalmente es que tengo una pequeña mancha de pensamiento positivo cubriendo toda una masa de pensamiento negativo.
Así que pensar positivo no es realmente pensar positivo. Es simplemente disfrazar el pensamiento negativo que tenemos.

Cuando pensamos en cosas, hacemos la realidad más concreta de lo que es y es por eso que nos quedamos atascados en la uniformidad de la realidad.
Si la realidad es concreta, obviamente, soy insignificante. No puedo cambiarla.
Pero si la realidad es mi posibilidad la posibilidad de la conciencia misma entonces inmediatamente surge la pregunta de cómo puedo cambiarla. ¿Cómo puedo hacerla mejor? ¿Cómo puedo hacerla más feliz?
¿Ven cómo estamos extendiendo la imagen de nosotros mismos?
En el viejo pensamiento, yo no puedo cambiar nada porque no tengo ningún papel en la realidad.
La realidad ya está ahí. En los objetos materiales que se mueven a su manera a partir de leyes deterministas. Yo, el que experimenta, no tengo ningún papel.
En la nueva perspectiva, sí. Yo elijo esa experiencia. Y por lo tanto, literalmente, creo mi propia realidad.

¿Creo que eres mala persona? No creo que seas mala.
¿Creo que eres buena? No creo que seas buena tampoco.
Creo que eres Dios.
En general, el campo de la psiquiatría realmente no permite la suficiente libertad de acción por parte de la gente .y eso significa una enorme cantidad de problema. No todos, por supuesto pero una enorme cantidad de problemas que se etiquetan como problemas psicológicos en realidad significan que la gente toma decisiones muy malas.
Y se les debería enseñar a tomar decisiones diferentes.

Para la persona corriente en el mundo que vive su vida .y considera su vida aburrida y exenta de inspiración
es porque no ha hecho ningún intento para ganar conocimiento e información que lo inspire.
Está tan hipnotizado por su medio ambiente a través de los medios de prensa, a través de la televisión a través de la gente que vive y crea ideales que todos luchan para llegar a ser y nadie puede en realidad llegar a ser, en términos de apariencia física y definiciones de belleza y valor que son todas ilusiones.
Así que la mayoría se rinde y vive su vida en la mediocridad. Y puede vivir esa vida, y puede que realmente nunca su deseo suba a la superficie para que pueda ser otra cosa.
Pero sí sube a la superficie y se pregunta a sí mismo si ¿hay algo más? o ¿por qué estoy aquí?, ¿cuál es el propósito de la vid? ¿Adónde voy? ¿Qué ocurre cuando muero?
Empieza a coquetear e interaccionar con la percepción de que quizá esté sufriendo un colapso nervioso
y en realidad, lo que está haciendo es que sus viejos conceptos, de cómo veía su vida y el mundo, empiezan a desplomarse.
Estamos en un territorio completamente nuevo en nuestro cerebro y por eso mismo estamos reconectando el cerebro. Literalmente reconectando a un concepto nuevo. Y en última instancia, nos cambia de adentro para afuera.
Si cambio de idea, ¿cambiaré mis elecciones?
Si cambio mis elecciones, ¿cambiará mi vida?
¿Por qué no puedo cambiar?
¿A qué estoy adicto?
¿Qué perderé a lo que estoy químicamente apegado y, qué persona, lugar, cosa, momento o acontecimiento al que estoy químicamente apegado y que no quiero perder, porque puede que deba experimentar la separación química de eso?
He aquí el drama humano.

Desde ya una invitación a pensar…
Hasta la próxima.

Pd: Nos quedamos las 2 pensando y trabajando.
Por cierto Matilda es el pensamiento más hermoso que tuve.

 

4 Comentarios
  1. Fer