Gran Cañon del Colorado

El lugar sobre el que les voy a contar hoy, podría ubicarlo en el Top Ten de los que me gustaría visitar algún día; estar ahí, sentirse tan chiquitito en la grandeza de ese paisaje debe ser una experiencia única.

A lo largo de millones de años, el río Colorado fue excavando en las rocas de la altiplanicie un desfiladero que hoy tiene más de un kilómetro de profundidad y entre 16 y 25 metros de ancho. El Gran Cañón tiene 446 kilómetros de largo, desde Lees Ferry al Este (que marca el comienzo oficial del Cañón y es el único lugar donde se puede cruzar en vehículos) hasta Grand Wash Cliffs, al Oeste.

En 1919, el Congreso de Estados Unidos lo declaró Parque Nacional, dada la importancia para la ecología (tiene todo tipo de desiertos y bosques, mas 1500 especies de plantas, 290 de aves, cientos de reptiles y mamíferos), la geología (la erosión de sus rocas tienen millones de años de antigüedad), la cultura y, por supuesto, por la hermosura de su paisaje; en 1979, la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad. Dentro del Parque, además, hay varias reservas indias entre las que se encuentran los Navajos, los Hopi y la Reserva India Havasupai (sus miembros son los que se encargan de realizar algunos de los paseos que se realizan a pie o con mulas).

Reserva Navajo

Para ingresar al Parque hay que pagar 20 dólares si van en auto, y 10 si son peatones o ciclistas y esa entrada es válida por siete días. La mayoría de los turistas, opta por ir hasta el South Rim en lugar de ir hasta el North Rim; las diferencias entre el circuito sur (south = sur) y el norte (que se encuentran a 5 hs. en auto una de la otra y la única manera de llegar al norte es pasando por el sur primero) residen en que el primero es de más fácil acceso en cualquier medio de transporte en el que se quiera llegar, allí se encuentran las mejores instalaciones (el Grand Canyon Village, donde hay desde hoteles hasta restaurantes) y está abierto todo el año, mientras que el norte tiene menos instalaciones y abre solo de mayo a octubre, aunque tiene los mejores paisajes. Otra gran ventaja que posee la parte sur es que desde allí parten autobuses gratuitos que recorren tres circuitos interconectados cada 5 y 30 minutos, que pasan por muchos puntos panorámicos que están marcados; no están preparados para turismo, es decir, si quieren ver el cañón, deben bajarse y esperar al próximo. Si lo que buscan es hacer excursiones guiadas, éstas deben contratarse aparte.

Si bien muchos optan por utilizar auto (que pueden dejar en los estacionamientos para tomar los autobuses) hay otras manera de recorrer tan amplio territorio para poder admirarlo desde varios puntos de vista (aunque allí hay centros de información en donde les contarán, probablemente mejor que yo, cuales son las opciones).

Preparado para caminar! Una de estas alternativas es bajar al centro del Cañón caminando, que dicen, es la mejor manera de recorrerlo. Una vez en el South Rim, recomiendan bajar por el sendero South Kaibab, que tiene el mejor paisaje, y subir por el Bright Angel, que es menos empinado. Dado que se necesitan dos días para bajar y subir (ni se les ocurra intentar hacer el recorrido completo en un día), hay que dormir en las cabañas (que se piden con 2 años de anticipación!) o acampar en el Rancho Phantom (desde donde salen también excursiones a pie, caballo o rafting por el río); para ello, necesitarán un permiso (que se puede solicitar hasta con 4 meses de anticipación) que sale 10 dólares y 20 más por persona para pasar la noche. Los datos importantes son: salir bien temprano, llevar agua y algo de comida para el camino (caminando lento, dura 7 u 8 hs.) y tener en cuenta que la temperatura allí abajo puede llegar a 20 o 30 grados más que en el borde, por lo que hay que tener mucho cuidado con la deshidratación y la insolación, y por supuesto, ni piensen en hacerlo si tienen problemas cardiacos o respiratorios.

El descenso en los trenes de mula, es una opción para poder bajar sin tener que caminar (sus pies quedarán sanos, no puedo asegurarles lo mismo del resto del cuerpo): si desean recorrer solo la mitad del camino de bajada, sale 120 dólares con almuerzo incluido y vuelven en el día; pero si el objetivo es llegar al fondo del cañón, el costo es de aproximadamente el doble, pero incluye cena y alojamiento en el Rancho ya que, en total, el circuito lleva dos días. Los datos a tener en cuenta para este recorrido son: pesar menos de 90 kilos y estar en forma, medir como mínimo un metro y medio, hablar inglés fluido, obviamente no tener miedo a las alturas ni a los animales y no estar embarazada.

Una vez en el fondo, pueden optar también por recorrer el río por aguas tranquilas, o, si son más audaces, buscar alguna de las empresas que ofrecen descensos en rafting en los rápidos, que salen de Lee’s Ferry (estos se deben contratar fuera de lo que es el Parque). Pero en este ultimo caso, uno debe estar mas que preparado: piden conocimientos de técnicas de rescate, que tengas experiencias en ríos grandes, tener todo el equipo necesario (desde recipiente para la basura hasta baños químicos, recordemos que es un Parque Nacional!) y asistir a charlas informativas sobre la fauna y flora, los peligros, cuales son los lugares sagrados de las tribus para no acercarse mucho… en fin, de todo!

La tercera opción es el helicóptero. Todos los paseos en este medio de transporte salen desde las afueras del Parque Nacional, cerca del aeropuerto del Gran Cañón. La mayoría de los paquetes incluyen sobrevolar el Lago Mead, la represa Hoover (cuya construcción tuvo un gran impacto ambiental en su momento) y un almuerzo en un rancho, donde los vaqueros les contarán historias del Lejano Oeste; algunos también incluyen un paseo en autobús. Es, probablemente, la opción más cara: el tour completo (que incluye una hora y media de vuelo, el almuerzo en el rancho y el paseo por tierra) cuesta alrededor de 350 dólares por persona pero seguramente vale la pena. Algunas empresas ofrecen solo el recorrido aéreo por 75 dolares.

Para alojarse, hay muchísimas opciones: dentro del Parque (hoteles, campings, cabañas y en algunas de las reservas indígenas) y fuera del mismo (en Tusayán, a 12 Km. de allí, o en la ciudad de Las Vegas) pero en todas, sin excepción, hay que hacer reservas con bastante anticipación.

Así, si alguna vez visitamos el Gran Cañón del Colorado, podremos bañarnos en cascadas, visitar yacimientos arqueológicos, ver a los hopi cuando peregrinan para venerar al volcán o admirar las luces de atardeceres y amaneceres combinados con los rojos de las rocas, y muchas actividades más; pero sin dudas, el solo espectáculo de ver esta belleza natural de enormes dimensiones debe ser una experiencia inolvidable.

Espero que les haya gustado. Nos leemos la próxima!!!

Atardecer

Que chiquitos q somos!

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