Transilvania

Transilvania es una región histórica ubicada en el centro de Rumania, y esta rodeada por el sistema montañoso de los Cárpatos. Si bien Rumania como tal surgió a mediados del siglo XIX, esta región fue habitada ya antes de que los romanos la tomaran y la llamaran Dacia entre el 105 – 106 a.C., por lo tanto, tiene una historia larga y complicada dado que húngaros, rumanos y austríacos se la disputaron durante cientos de años… Por eso, vamos a dejar la historia política de la región para otro día, y a centrarnos en lo que es el turismo en la zona, aunque inevitablemente se va a mezclar, porque consecuencia de ella en mayor parte, y un poco de la naturaleza también, es lo que hacen de Transilvania un lugar para visitar.

Cuando uno averigua para viajar a Transilvania, por supuesto, lo primero que surge es el Conde Drácula. Si bien tenia pensado hacer un recorrido diferente, a medida que iba buscando iba encontrando un lugar mas lindo que otro: iglesias del siglo XIII declaradas Patrimonio de la Humanidad, ciudadelas de calles empedradas, casas con colores pasteles, arquitectura barroca, germánica, neoclásica por donde mirara; por eso, les propongo en el día de hoy, hacer un recorrido por los lugares que tienen que ver con Drácula, el personaje de la ficción y el de la realidad. No era mi idea original, pero nos va a ordenar un poco en una región tan inabarcable como es ésta.

Como ustedes habrán escuchado, en 1897 Bran Stroker publicó su famosa novela de terror del Conde Drácula. Si bien no era una idea original, dado que Edward Tylor había hablado del fenómeno del vampirismo en 1871, y que hubo otros autores que se dedicaron en la ficción al mismo tema, es cierto que Stoker la escribió con un estilo que provoco que Oscar Wilde la llamara “la mejor novela de todos los tiempos”. Drácula significa «Diablo» en rumano y si bien Stroker nunca había estado en Rumania antes de su novela, cuentan que se basó en un príncipe de Valaquia para crear su personaje. Otra versión dice que tras la muerte del escritor, se dedicaron a buscar en la realeza rumana y encontraron a un Dracul, Vlad Tepes, que si bien tenia ciertas características similares a las del Conde, los sitios que se describían en el libro podían coincidir con ciertos lugares reales de Transilvania y en los que este príncipe había estado, lo único que se le podía relacionar con el vampirismo, era que se destacó por su reinado de sangre. Las historias que circulan alrededor de este personaje son terribles, y por eso se ganó el sobrenombre del Empalador: empaló a miles de turcos para que sufrieran la peor de las agonías hasta morir, quemó mendigos, y llevó a cabo toda clase de terribles métodos para acabar con los infieles.

Más tarde, Francis Ford Coppola, llevó una adaptación del libro al cine. La primer ciudad a las que llega Jonathan Harper en Rumania, buscando una propiedad para comprar, es Cluj-Napoca; si bien es la capital de la región, y una de las ciudades con mayor población e importancia de Rumania, cuentan aquellos que la visitaron que parece una ciudad salida de Cien años de Soledad, una ciudad con una arquitectura barroca impresionante pero avejentada, y que esa alma vieja se refleja también en sus habitantes (cosa absolutamente entendible, ya que la población media gana 100 euros por mes). Tiene un solo centro comercial, pero en todos lados aparecen pequeños comercios, en su mayoría escondidos y sin carteles que los delaten. Esta ciudad cuenta con la Iglesia Católica mas grande de Rumania, de estilo gótico construida en el siglo XIII.

Otra ciudad podría ser Bistrita, donde en el filme, el Harper se aloja en el Hotel Golden Crown; actualmente, hay un hotel que lleva el mismo nombre pero es una réplica moderna que intenta ser siniestra pero no lo logra; a un lado, se encuentra la Sociedad Drácula, aunque llamativamente su sede se encuentra en Londres. La mayor atracción de la ciudad es la Iglesia Luterana de los Sajones.

En la ficción, Harper recorre el Paso del Borgo en un carruaje conducido por el propio Drácula haciéndose pasar por su lacayo; en 1983, a alguien se le ocurrió construir un hotel, al que llamó, obviamente, «Castel Drácula», construido completamente en piedra.

Este camino, lleno de crucifijos pintados a manos a sus costados, lleva al castillo de Bran, que los guías turísticos llaman castillo de Drácula. Sin embargo, esto lleva a confusión: para la vivienda de Drácula, Stroker se basó en un castillo del paso del Borgo que está en ruinas, y para el que hay que subir 1400 escalones si queremos acceder a él. El castillo de Bran no deja de ser impactante a la vista, con puntiagudas torres rojas rodeado de bosques, pero se lo presenta a los turistas como la verdadera morada del príncipe, cuando en realidad nunca se probó que haya vivido allí.

Vlad Tepes, el verdadero Dracula o por lo menos sobre el que aparentemente se basó el personaje, nació en Sighisoara. Fue fundada por los alemanes a finales del siglo XIII, alrededor de un castillo; sus calles son de adoquines, las iglesias de siglos pasados están intactas y el espíritu del medioevo renace año tras año con una fiesta que se organiza especialmente. Si bine es una de las tantas ciudades medievales de Transilvania, es la mejor conservada por lo que fue declarada Patrimonio Histórico de la Humanidad.

Por último, los restos de este personaje siniestro, Vlad, se encuentran en el monasterio de la isla de Snagov, donde 200 soldados le tendieron una emboscada, lo capturaron y decapitaron; su cabeza fue enviada a Constantinopla para exhibirla como trofeo. Muchos años después se encontró esta tumba, y su cuerpo fue reconocido por un historiador, gracias a los objetos personales del príncipe, como ser su anillo y cinturón.

Si bien Transilvania esta llena de oportunistas (hay un bazar Drácula, el hotel que les comentaba, un vodka, una agencia de turismo, etc. etc. etc.), creo que el libro en su momento y principalmente la película de Coppola después, sirvieron para promocionar esta región, que realmente (mas allá de los mitos y leyendas) es digna de ser visitada por aquellos que aman la historia medieval y quieren verla plasmada no solo en la arquitectura, sino también en la forma de vida de muchos de sus habitantes, especialmente los que viven en las campiñas alejadas de las grandes ciudades, que parecen haberse detenido en el tiempo.

Espero que les haya gustado; otro día, les hablo mas de este hermoso lugar, pero dejando a Drácula de lado, aunque parezca imposible! Nos leemos la próxima!!

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